Dípticos

1986-87

PinturasTextos


Dialogo, de frente, conmigo mismo, o ya, posiblemente, con alguien que no soy yo, que ha alcanzado su propia voluntad, y que, sin embargo, tanto se me parece. Cuando lo miro, él me mira. Y me pone mala cara. A veces no está y, entonces, vienen a visitarme los otros – otros que, aunque totalmente diferentes, incluso en su sexo, también se me parecen.

Ya no recuerdo mi nombre. Corro tras el viento. No sé si pinto una máscara o mi propia realidad. No veo al jinete en su caballo.

Me digo que todo es una representación, pero, si salgo de ahí, en ese instante, verdaderamente, ya no sé quién soy, ya no sé si soy.             

Me crearán los otros. Soy a través del otro.



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