Conversaciones con Pocaplata y sus ancestros (2020 …)

2020…

Pinturas

CONVERSACIONES CON M. A. CAMPANO (ALIAS POCAPLATA) Y SUS ANCESTROS

He llamado a esta serie de cuadros, Conversaciones, pero, ¿de qué quiero conversar con Pocaplata y sus ancestros, aquellos personajes y movimientos con los que Campano, revisando la tradición pictórica, a su vez dialoga: Poussin, Delacroix, Cézanne, cubismo, constructivismo, expresionismo abstracto americano, Willem de Kooning, Motherwell, Guerrero…?

Una conversación se produce cuando dos a más interlocutores intercambian sus ideas y, es importante saber que, normalmente, no debes repetir lo que tu predecesor ha dicho -más bien lo refutas o argumentas de otra manera, lo complementas o enriqueces. 

Y eso me gustaría hacer a mí con los pintores citados anteriormente, y con otros, también de mi devoción: hablar de pintura, especialmente de algunas cualidades pictóricas que observo en ellos. En concreto, en este momento, entablaría conversación para hablar sobre esencialidad y sencillez comunicativa. Atributos que me gustaría traducir, desde la propia pintura, en elementos igualmente simples y naturales, humildes y austeros, ligados, al unísono, a la tradición y a una visión de futuro. Nada menos que eso, un clásico en las pretensiones de cualquier artista que se precie. 

Trabajar en este sitio web (reflejo de cuarenta años de trabajo), me ha hecho consciente de que nunca he dejado de tener estas aspiraciones, no obstante haber sido ciertamente barroco; ahora me veo, por momentos, en la necesidad de ser más escueto y directo, podría decirse más “conceptual”, a pesar de mis característicos rasgos gestuales expresivos que conservo y en los que, por qué no, en ocasiones me recreo. 

Es mi naturaleza (aparentemente) contradictoria, atarme y desatarme en cualquier momento, en esto también dialogando con Campano, para que surjan, intercaladamente, entre obras minimalistas, otras de diferente índole, más interesadas en el detalle y la dispersión. De modo que podría decir con él, a la hora de exponer, que mi exposición parece una muestra colectiva.  

Ya que ingente cantidad de artistas han trabajado dichos aspectos esenciales de la obra artística y que al ocuparme de ellos no descubro un mundo inexplorado, es por lo que a mis pinturas las llamo conversaciones, puesto que en este análisis mío no habré de encontrar novedades absolutas: me conformo con hallar los confines de mi propio mundo, que ya es bastante. Por eso dialogo, concretamente, con Pocaplata, porque siempre lo he considerado, salvando las distancias, un compañero de viaje con intereses y formas similares.

Me gustaría no caer en discursos gastados o repetir caminos manidos, cosa que no me preocupa por otra parte, porque, en mi caso, ante todo está la honestidad personal. No, no me preocupa parecer corto de entendederas o excesivo es mis aspiraciones si parece que no logro mantener un nivel óptimo en la conversación con estos inteligentes interlocutores, de palabra certera y clarividente; sin embargo, no me voy a quedar con las ganas de intentarlo.   

Me imagino que para Pocaplata (y para mí) la elección de estos artistas habrá sido inicialmente visceral, por atracción emocional estética, pero con el tiempo sospecho que se convirtió en algo meditado, porque le mostraban (nos mostraban) un camino de estudio y reflexión, un ansia de racionalidad que flotaba en su espíritu.  La emocionalidad y el racionalismo que se dan en su obra están presentes también en los artistas elegidos, tanto en los de tendencia clasicista como en los inclinados al sentimiento barroco.

Es obvio, tal y como han señalado los estudiosos, que en Campano se establece una relación primordial entre la emoción y la racionalidad, pero hay en mi opinión otros componentes en liza, también significativos, que no se han tenido tanto en cuenta, como son lo subconsciente, el juego y la irracionalidad. Afirmo esto desde la experiencia de la práctica artística, porque, para mí, son elementos decisivos en el proceso creativo. Me imagino al impetuoso artista ante el lienzo inmaculado, una y otra vez cuestionándose cómo atacar ese espacio vacío, vasto abismo en blanco. Dejar la mente limpia para actuar, vivir lo que acontece en la tela, encontrar su ritmo, divertirse con colores y líneas, no seguir los dictados racionales, liberarse de ellos en trazos y manchas viscerales, finalmente, decidir cuando un cuadro ya está terminado, parezca lo que parezca. Actitud que acrecienta mis simpatías hacia Pocaplata, no sólo a causa de la coincidencia de gustos, sino por esa otra cualidad que me admira y que Campano derrocha, la de carecer completamente de prejuicios.

Hablemos, pues, amigo Pocaplata, además de las filias mencionadas que nos unen, de esas otras afinidades que subyacen como posos en el fondo de nuestro espíritu, del arte románico y las propuestas surrealistas y dadaístas, de Klee, Kandinsky, Rauschenberg y tantos otros cuyos ecos se escuchan en tu pintura y en la mía.

Una vez más empiezo a estudiar, a replantearme todo. Mi mala memoria me sume paulatinamente en una nebulosa, en una aparente indefinición, descuido quizá alguna faceta del sentido, mas no me importa: no desdeño el juego en libertad que me propone, me propongo perdurar en ella, pero, al tiempo, también – ¡oh, maravilloso numen luminoso y contradictorio! – tengo el firme propósito de analizar de la forma más racional posible las bases de su discurso. Lo importante no es llegar, lo importante es el camino…

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Resumen

¿De qué quiero conversar con otros pintores? De pintura, de esencialidad y sencillez comunicativa, lo que debe traducirse en elementos igualmente simples y naturales, humildes y austeros, ligados, al unísono, a la tradición y una visión de futuro.

Converso con Campano y sus interlocutores (Poussin, Delacroix, Cézanne), y observo que en él se establece una relación primordial entre la emoción y la racionalidad, pero intuyo que hay otros componentes en liza que no se tienen tanto en cuenta, lo subconsciente, el juego y la irracionalidad. Y, otra cualidad que me admira, y que Campano derrocha, la de no tener prejuicios. Elementos que espero aparezcan en mis trabajos junto a la intención de volver a analizar las bases del discurso pictórico.

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